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Talento y formación: Así se consiguen colaboradores de éxito - Hélder Ferreira

15 de Mayo de 2020

“El éxito individual no es tan poderoso en comparación con el éxito compartido, donde todos ganamos”.

Benjamim Franklin decía: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”

 

Actualmente hablamos mucho del talento dentro de las empresas, incluso se habla de la “guerra de talentos”. ¿Y esto que es?

 

Las empresas buscan cada vez más contratar a personas que les garanticen un alto rendimiento y calidad de los servicios para que estas mismas puedan superar sus objetivos. Estar en un mercado laboral activo y ser empresarios conscientes de lo que está sucediendo en el mercado, algo así como "ojeadores en fútbol", la demanda activa de personas con talento hace que las ofertas aumenten y, en consecuencia, las remuneraciones son compatibles con los talentos en cuestión.

 

Cuando hablamos de personas con talento en nuestras empresas, nos referimos a aquellas personas que son fundamentales e imprescindibles para el desarrollo y crecimiento de la empresa con el mayor éxito posible. Entendiéndose por éxito, superar los objetivos tanto para las personas como para las empresas. El éxito individual no es tan poderoso como el compartido donde todos ganamos.

 

Pero ¿se puede hablar de talento sólo por eso? ¿Es el talento suficiente para que no se tenga que hacer nada más?

 

Es aquí donde, en mi opinión, el papel de la formación adquiere una enorme importancia y que a menudo se descuida.

 

Cuando hablamos de formación automáticamente pensamos en un coste añadido, una obligación y una pérdida de tiempo.  Y esto se debe a que hablamos de formaciones que a menudo son inadecuadas para las necesidades de las personas y de sus empresas.

 

Hablamos de formación sin contenido, sin la preocupación de conocer bien a las personas que están en la sala de formación y sin saber bien cuales son sus necesidades y expectativas. Hablamos en las formaciones sin mucho cuidado y muchas veces, estando en espacios sin condiciones para las personas implicadas, es decir, en salas atrofiadas, sin luz natural, con sillas nada confortables y sin descansos acompañados de un simpático coffee break para “cargar las baterías”.

 

Se utilizan materiales aburridos y discursos repetitivos y esperamos que las personas, con su talento, saquen “un conejo de la chistera” y nos hagan crecer rápidamente. Sólo porque tenemos formación en las agendas, sólo porque tenemos un plan de formación y entregamos un certificado de participación para adjuntar al Currículum. Para mí la formación es mucho más que eso.

 

En primer lugar, es una obligación de todas las empresas. Son clave para aprovechar los talentos que tenemos de puertas para dentro. Sí, porque muchas veces el talento de las personas no está a primera vista. Las personas, por timidez o por bloqueos internos o externos, se limitan hacer lo que les mandan, quizás también porque nunca tuvieron la oportunidad de opinar o nunca les han preguntado.

 

Las empresas y sus empresarios deberán mirar dentro e identificar, de manera continua, las verdaderas necesidades de sus empresas y de su personal. Deberán saber cuáles son los conocimientos, perfiles, experiencias y capacidades de sus talentos, de su personal. Formar bien es nuestro trabajo diario para que el talento crezca y se sienta apoyado.

 

Los empresarios al conocer bien las características de su personal tendrán garantizado, la capacidad y obligación de preparar formaciones debidamente ajustadas con todas las necesidades.

 

Las formaciones contribuyen al desarrollo de las personas, a la mejora de los resultados empresariales, facilitan la integración de las personas, deben motivar y aumentar la autoestima de los colaboradores, estimular la creatividad y fortalecer el compromiso, contribuyendo al fortalecimiento de sus habilidades que los llevarán a alcanzar sus metas y objetivos.

 

Tomando las palabras de Cristiano Ronaldo en una entrevista que dio hace poco tiempo, dijo algo así: ”Nací con talento, pero trabajo duro todos los días para lograr mis metas y las de mi equipo”.

 

Este arduo trabajo no sólo puede ser exigido a los talentos de las empresas. Este arduo trabajo tiene que partir de las empresas a través de la formación y la educación diaria, preocupándose del crecimiento en el conocimiento de sus talentos, ofreciéndoles reconocimiento y oportunidades de carrera.

 

Después de todo, todos tenemos nuestro talento. Hay que descubrirlo y ayudarlo a crecer.

“El éxito individual no es tan poderoso en comparación con el éxito compartido, donde todos ganamos”.

15 de Mayo de 2020
Autor:

Hélder Ferreira

Training and Banking Relations Director
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