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Comprar casa no es comprar una camiseta – por Miguel Pereira

29 de Junio de 2020
Créditos de imagen: Adobe Stock

Se venden casas en Portugal como si estuviésemos en el mercadillo. Si crees que no, lee a continuación este artículo.

Quien ya pasó por el proceso de comprar casa, ya ha tenido un pensamiento de este tipo: “ Comprar casa no es comprar una camiseta”.

 

Decimos esto porque obviamente la compra de una casa debe ser pensada, valorada, bien analizada, etc. Hay muchos factores que influyen en la compra de una casa. Pero, ese no es el tema de este artículo. Hablaremos de esto en otra ocasión.

 

Hay algo curioso de lo que me he dado cuenta a lo largo de estos años en el mercado inmobiliario. Cuando alguien pretende comprar casa siempre tiene este pensamiento, sin embargo, en el momento en el que ponen la casa que han comprado a la venta, lo hacen como si estuvieran en el mercadillo. ¡Sí...eso mismo! Se venden casas en Portugal como si estuviésemos en el mercadillo. Si crees que no, entonces piensa en lo siguiente:

 

Supuestamente, la casa es de los bienes materiales más valiosos que tienen los portugueses. ¡Es algo que valoramos mucho! Sin embargo, en el momento de vender aquello que tiene tanto valor para nosotros, lo desvalorizamos por completo.

 

No buscamos a un profesional, no nos importa cuál es su valor real de mercado, no nos preocupamos con la imagen del inmueble en el mercado y somos capaces de confiar la venta en el portero del edificio (nada tengo contra los porteros, pero cada profesional debe cumplir con su función específica), o entonces se pone a la venta y después se ve.

 

Hay algo que les falta a los propietarios en el momento de vender la casa. ¡BRÍO! ¿Sabes lo que es brío?

 

Recordemos lo que significa brío: “Sentimiento que induce a cumplir el deber o a hacer algo perfeccionado o con sentido de la responsabilidad”.

 

Vamos allá a ver lo qué pasa y cómo es que, como propietario, puede hacer algo perfeccionado y de  forma responsable.

1- Precio

Créditos de imagen: Adobe Stock

Éste es tal vez el punto más importante. No hay precio bueno o malo. Hay sí, precio caro, barato y justo. El precio define lo que se vende.

 

En lo que se refiere a las casas, una casa que está considerada de “menor calidad” es cuando normalmente presenta una mala construcción con varios defectos, en una localización pésima. Sin embargo, ésta también se vende. Pero se vende a un precio justo, reflejo de la “menor calidad”.

 

Para alguien que no lidia diariamente con la venta de casas, y que no entienda mucho sobre el mercado inmobiliario, es difícil que consiga entender cuál es el mejor precio para colocar la casa en el mercado. ¿Y qué pasa la mayoría de las veces?

 

O coloca un precio por encima del valor de mercado y tarda tiempo en venderla (perdiendo así excelentes oportunidades) o coloca un precio por debajo del valor de mercado (vende demasiado rápido y pierde dinero).

 

También pasa mucho, hacer como se hace en el mercadillo. Se coloca un precio por encima para después negociar… después claro, venden por debajo de lo que podrían vender, porque el producto llevaba tanto en el mercado que se desvalorizó.

 

Quién no pasó durante semanas por delante del mismo coche que estaba a la venta en una rotonda y después de un tiempo ¿qué es lo que piensas?

 

“Ese coche debe tener algún problema. Nadie lo compra”.

 

Pues con las casas ocurre lo mismo. Una casa que está demasiado tiempo en el mercado, empieza a ser conocida por los compradores como una casa que tiene algún problema. No es esto lo que quieres cuando vas a vender tu casa, ¿verdad?

2 - Profesionalidad

¿Quién se preocupa en entrevistar (sí, es eso de lo que se trata) a más de un consultor inmobiliario?

 

¿Quién tiene el cuidado a la hora de entender cuáles son los servicios propuestos, entender quién transmite más confianza, quién presenta resultados en la zona, quién es conocedor?

 

Nadie…

 

Tal vez, la mala imagen que tiene el agente inmobiliario en el mercado inmobiliario venga un poco de ahí. Porque el cliente, tampoco selecciona a quien está en el mercado, porque escoge a cualquiera, sin preocuparse de elegir a los mejores, alimentando así el negocio de aquellos que no son profesionales.

 

Al ver a los consultores inmobiliarios de esta forma, se acaba desvalorizando y desacreditando la venta de su propia casa.

3 - Imagen del inmueble en el mercado

Bien… si fallamos al escoger al profesional acertado, podemos imaginar que nuestra casa va a tener una mala imagen en el mercado.

 

Imagina que:

 

Entras en una tienda de ropa y en la sección de las camisetas está todo mezclado y de mala manera. Una montaña de camisetas, de todos los colores, precios y tipos. Tenemos que ir por ahí buscando, una a una, a ver cuál es la mejor. Y, normalmente, hacemos eso con mucho cuidado. ¿Por qué?

 

Porque ya entendemos que la calidad no es allí gran cosa, y es probable que venga defectuosa también. Hay tiendas donde esto pasa y ese es nuestro comportamiento como compradores. Normal… Pero si fuésemos a una tienda de ropa de calidad ya esperamos que la cosa sea diferente. No andamos buscando los defectos, porque la imagen del producto, nos deja más cómodos y con confianza en la compra.

 

En las casas, ¡pasa exactamente lo mismo!

 

Atención: si no tuvieses cuidado con la imagen que la casa tiene en el mercado inmobiliario, prepárate para recibir compradores que antes de siquiera entrar, ya tienen un pie fuera.

4 - El “personal de mantenimiento”

Créditos de imagen: Adobe Stock

Respeto a todos los tipos de profesionales, solo no me gustan los que van de profesionales del mercado inmobiliario. O sea, personas que no son especialistas del mercado, “personal de mantenimiento”, pero que les gusta hacer pequeños servicios ocasionales, generalmente de naturaleza informal, a cambio de una remuneración.

 

Es como si yo necesito a un diseñador y recurro a mi sobrino que hace algunas cosas “apañadas” con el Photoshop. ¿Por qué esto nunca se me pasó por la cabeza? Podía economizar algunos intercambios… hummm. Porque valoro demasiado lo que necesito y para el servicio no sirve cualquier diseñador. Por eso, busco los mejores profesionales del área.

 

Ya en el momento de vender, como desvalorizo el asunto, también sirve cualquiera.

 

No funciona así…

 

Vendemos casas como si estuviésemos en el mercadillo.

 

Vamos a una web inmobiliaria y es normal encontrarnos con la misma casa en seis inmobiliarias diferentes, con precios, fotografías, áreas y hasta tipologías diferentes. Por increíble que parezca, sucede.

El comprador rápidamente piensa “este propietario está desesperado” y es así que empieza a perder dinero.

 

La historia pasa así:

 

El “personal de mantenimiento” abre la puerta a un potencial comprador que no conoce de ningún lado, no tiene el mínimo cuidado que debía tener. Facilitó, desvalorizó por completo la seguridad del propietario y de su familia y abrió la puerta a alguien que venía con segundas intenciones.

 

A veces, es extraño entender cómo es que la casa fue asaltada. O el garaje. O el vecino. Pues así es… se desvaloriza por completo la seguridad.

 

Cerramos el negocio y firmamos el contrato promesa de compra y venta. ¡Qué maravilla! Como yo soy inteligente y hasta tengo algunas nociones de derecho, o confío demasiado en los otros, cierro el negocio, recibo la señal, y solo después es que me doy cuenta de que tengo alguna documentación por regularizar.

 

Ahora voy desesperadamente en busca de un abogado que me resuelva el asunto (sí, esta vez no voy a un “personal de mantenimiento”).

¿Sabes lo que ocurre en algunos casos?

Créditos de Imagen: Adobe Stock

No se consiguen cumplir los plazos, se devuelven el doble de señales (recibe 10.000€ de señal, pero como no consigue cumplir lo que promete, tiene que devolver 20.000€) o entonces tienes unos meses largos de idas al juzgado y reuniones con abogados a ver si se consigue librar de ésta. Si no fuera por más nada, es desagradable. No había necesidad.

 

Mi agente inmobiliario me vendió la casa, se llevó la comisión y después me dejó a tratar todos los temas a mí solo. Son todos iguales”.

 

No, los agentes inmobiliarios no son todos iguales… En este caso, desafortunadamente, elegiste mal al profesional. ¡Fue solo eso! Además de la comisión que pagaste , ahora vas a pagar un abogado para limpiar el desastre que el “personal de mantenimiento” ha hecho.

 

Mi consejo: Pregúntate si estás contratando un “personal de mantenimiento del mundo inmobiliario” o realmente, es un profesional del inmobiliario. ¡Escoge al profesional acertado para tu casa!.

 

Podría quedarme aquí dándote más ejemplos de lo importante que es tener cierto cuidado en el momento de vender tu casa. Pero creo que ya me he hecho entender.

 

¡Busca a un profesional siempre!

Busca a alguien que ofrezca un buen servicio, y todo el apoyo necesario para ayudar a sus clientes. Una estructura como la de Zome, donde los consultores son acompañados por el staff especializado en varias áreas como: departamento jurídico, financiero, marketing, comercial, etc. Busca a un profesional con formación y que te transmita confianza.

 

No te olvides, no estás vendiendo una camiseta. ¡Estás vendiendo tu casa! Un bien material pero que está lleno de recuerdos y momentos que guardas en tu corazón.

 

Entiende que un buen profesional y un buen servicio, no se consiguen a precio de mercadillo. Sí, hay que pagar una comisión. Pero evalúa lo que realmente estás pagando.

Por eso, como propietario, en el momento de vender tu casa, hazlo bien hecho. Busca un consultor Zome para que tengas un proceso de venta con:

 

+ acompañamiento

+ simple

+ feliz

 

Si comprar casa no es como comprar una camiseta, por favor no vendas tu casa como si estuvieses en el mercadillo.

Se venden casas en Portugal como si estuviésemos en el mercadillo. Si crees que no, lee a continuación este artículo.

29 de Junio de 2020
Autor:

Miguel Pereira

Business Coach - HUB Braga
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